Cuando se trata de tatuajes en tinta blanca, siempre surgen muchas preguntas, y si no, deberían, pues la realidad es que este tipo de tatuajes tiene más contras que pros. ¿Cuáles son?

La principal razón por la que estos tatuajes son muy atractivos es totalmente estética: se pueden lograr increíbles diseños, sobre todo cuando se contrasta con negro, como lo que hace el artista italiano Mirko Sata.

Sin embargo, deberías considerar algunas cosas antes de hacerte uno:

Estos tatuajes sólo se ven blancos cuando están recién hechos. Conforme pasa el tiempo, el tono se va oscureciendo, ¿por qué? Bueno, recordemos que el pigmento se aloja en la epidermis, justo debajo de la primera capa de piel, así que, aunque la tinta sea blanca, tu tono de piel y otros como lunares o manchas determinarán el nivel de “blancura” de la tinta. Es como cuando ves por un cristal traslúcido: los colores del exterior no se ven nítidos como naturalmente se verían.

Para evitar que los ‘filtros naturales’ de la piel oscurezcan un tatuaje blanco, algunos artistas juegan con tonalidades como grises claros. Sin embargo no te pueden asegurar que vaya a ser perfecto por siempre.

Si ya este tipo de tatuajes suele tornarse amarillo, súmenle otros factores cotidianos que todos conocemos: la luz solar, el agua de albercas o del mar, frotaciones (baño, etc.); después de un tiempo lo que en un inicio fue un diseño cool y definido puede convertirse en una mancha amarillenta o beige que no querrán tener. También la zona del cuerpo tiene mucho que ver: si es en dedos o manos, ten por seguro que desaparecerán.

En INK INC no hacemos tatuajes blanco, e incluso no lo recomendamos, a menos de que acudan con artistas expertos en este tipo de trabajos. Lo que sí es que para resaltar ciertos diseños, como dar brillo y texturas, la tinta blanca luce genial, pero sólo en detalles pequeños que no corren el riesgo de ponerse feos.