¿Y si la solución está en mudar de lugar a la capital mexicana? 

Esta cuestión suena impensable, ¿pero qué tan posible podría ser? Hace unos días nos encontramos este texto del estadounidense Crawford Kilian, quien a raíz del sismo del 19 de septiembre, plantea la relocalización de urbes vulnerables por su situación geográfica, con el fin de evitar más desastres y tragedias.

En el texto, Kilian menciona que el detonante de este planteamiento fue un comentario de Jonathan M. Katz en un artículo de The New York Times. Katz fue reportero en Puerto Príncipe durante el terrible terromoto que azotó a Haití en 2010. En el comentario, Katz sugiere que

“… government gradually move Mexico City to somewhere else in Mexico. Mexico City sits on a dried lake bed, terrible seismically because it amplifies earth movements. Buildings also settle (in some cases by a whole storey) and it’s in a basin that traps air pollution. Plan a new city on a ridge (good bedrock, fresh breezes) not too far away, and gradually move government offices there. The rest of the city will follow, especially if new building in the old Mexico City is forbidden by zoning. Costa Rica did something like this after Cartago was largely destroyed by an earthquake. The capital is now San Jose.”

(“…El gobierno mueva gradualmente la Ciudad de México a cualquier otra parte de México. La CDMX está sobre un lago que fue secado, terriblemente sísmico porque amplifica los movimientos de la tierra. Los edificios también se asientan (en algunos casos hasta un piso completo) y está en una cuenca que atrapa la contaminación del aire. Planeen una nueva ciudad en una cresta (con suelo firme y brisas frescas) no tan lejos, y muevan allí gradualmente las oficinas de gobierno. El resto de la ciudad los seguirá, especialmente si los nuevos edificios en la antigua Ciudad de México están prohibidos por la zonificación. Costa Rica hizo algo como esto después de que Cartago -la antigua capital- fue devastada por un terremoto. La capital ahora es San José.”)

Kilian continúa su texto mencionando otros ejemplos de capitales que se mudaron, incluyendo a Guatemala (su capital era Antigua pero también era muy vulnerable a fuertes sismos), o Brasil, que a inicios de los 60′ mudó su capital de Rio de Janeiro a Brasilia, una ciudad prácticamente levantada de cero. Después sugiere la posibilidad para ciudades estadounidenses como San Diego, que está siendo sobrepoblada.


Todo esto nos provocó una interesante e intrigante cuestión:

¿Qué tan posible sería mudar a la Ciudad de México?

Para esto consultamos brevemente a 3 urbanistas. Estas son sus opiniones:

“Es interesante el supuesto, sin duda. Pero creo dada la creación de red de la capital sería casi impensable hacer algo así. Esto es porque la capital (casi 9 millones de habs.) es interdependiente del resto de la zona metropolitana, los otros 11 y algo de millones del Estado de México e Hidalgo. Y luego está la red de la megalópolis, que contempla a Querétaro, Toluca, Cuernavaca, Puebla; su economía y relaciones se entrelazan directa e indirectamente con la capital. Una red de áreas metropolitanas que no puedes desconectar de su centro, que es la Ciudad de México. Sería querer reubicar a casi la mitad de la población del país. O sea, en términos de red, infraestructura, equipamiento, economía, política. Es impensable. Luego ya podemos hablar del arraigo social y de la dimensión socio-histórica de la ciudad como centro del país.”

––Ross Lloyde, maestra en Desarrollo Urbano.

“Habría que entender que cuando Brasil mudó su capital era básicamente dentro de una disputa entre Rio y Sao Paulo por erigirse como la capital; además de que se encontraba en un contexto histórico-económico abrazado por el desarrollismo latinoamericano, que estaba basado en los paradigmas de la modernidad y la planificación urbana. En el caso de la Ciudad de México sería un proceso muy difícil ya que hay muchas inversiones (inmobiliarias sobre todo) asentadas en la ciudad; y por ejemplo, Bancomer, Pemex, Hilton y todas las empresas que construyeron grandes obras de infraestructura que no son tan fáciles de mover, y que no estarían dispuestas a volver a invertir tanto capital inmobiliario. Ahora, el Estado no tiene el control de esas inversiones. Además, todo el sistema mexicano de ciudades está construido alrededor de CDMX: carreteras, vías férreas, el aeropuerto, el tren, los proyectos carreteros, el sistema Lerma-Cutzamala… toda esa infraestructura que lleva 150 años construyéndose obedece a la centralidad geográfica de la Ciudad de México. Encima hay toda una construcción identitaria nacional creada desde la CDMX, incluso desde que era Tenochtitlan, que muy a pesar de varios intentos de descentralización, no se ha logrado gran cosa.”

––Raúl Pérez, urbanista.

“Mudar tal cual una ciudad a estas alturas sí parece complicado e incluso imposible, porque es bien sabido que la CDMX es el cluster económico que no sólo es relaciones económicas, sino políticas y sociales, y que en la red de ciudades es visiblemente el centro de todas las relaciones. Si se quisiera replantear y descentralizar todo sería una iniciativa de política nacional en donde sin duda los intereses lo evitarían. Pero existen las ciudades intermedias que están emergiendo como nuevos polos como es el caso de Querétaro y Aguascalientes. En el caso de Brasil, creo que se refieren a la consolidación de Brasilia como capital, pero fue parte del movimiento arquitectónico funcionalista que entraba en el perfil de cambio y del sistema político de esa época, algo que en la actualidad es criticado por los nuevos estándares del urbanismo. Los ejemplos que mencionó [Katz] para nada son aplicables con el contexto de la CDMX. Creo que visualiza a la ciudad como un ente independiente.”

––Gabriela Nuño, estudiante de Urbanismo en la UNAM.


En resumen, la centralización de la Ciudad de México como capital del país no es una coincidencia, responde a la ubicación geográfica y a las relaciones sociales, económicas y políticas con el resto del país. Así que la idea de mudarla como capital a una zona más segura, incluso dentro del mismo centro de México, no puede quedarse más que en la imaginación.