El primer tatuaje siempre será algo muy chingón, es una primera vez que no se olvida. Pero no te dejes llevar por la emoción, hay varias cosas que debes de considerar antes de hacerte uno. Aquí te damos un recuento breve de varios puntos que te van a ayudar a tomar mejor la decisión y tatuarte sin ninguna preocupación. 

1) SÍ, SÍ DUELEN.

Esto es de lo que más preguntan, y aunque podría parecer algo obvio, para muchos representa una duda real. Sí, tatuarse duele, y aunque hay zonas que duelen más que otras (aquí te contamos cuáles son), de que hay dolor, lo hay. En el sentido estricto, un tatuaje es una herida, pues una aguja atravesó una capa de tu piel, que requerirá de un proceso de curación y cicatrización posterior.

2) ¿SABES CUÁL ES TU TIPO DE CICATRIZACIÓN?

Si no te saltaste las clases de biología, sabes cómo funciona la cicatrización, o al menos sabes qué es, y que no todos cicatrizamos de la misma manera. Si tu proceso de cicatrización es normal, es decir, cuando te queda una marca tenue, te puedes tatuar sin broncas. Sin embargo, las cosas se complican si tienes cicatrización hipertrófica (son elevadas y causan comezón), queloide (son protuberancias de tejido liso). Si una de estas últimas dos es tu caso, lo más recomendable es que antes de tatuarte lo consultes con un dermatólogo; y si dictamina que puedes hacerlo, busques un(a) artista que ya haya hecho tatuajes de acuerdo a tu tipo de cicatrización.

3) CONOCE BIEN AL ARTISTA Y AL ESTUDIO.

Esto es algo muy importante y que a veces mucha gente toma a la ligera. Siempre ten en mente que los tatuajes son permanentes, así que elige bien el diseño que quieres, y sobre todo, al artista que va a plasmarlo. Para eso, revisa su trabajo en su perfil de Instagram o Facebook, checa que su estilo coincida con lo que quieres hacerte, así todo fluirá mejor; lo mismo para el estudio: revisa que esté bien iluminado, que cuente con todas las medidas de salubridad, que el espacio sea adecuado y que simple y sencillamente te sientas cómodo(a) allí.

4) CHECA TU PRESUPUESTO Y LA DISPONIBILIDAD DEL ARTISTA.

Aunque el rango de precios de un tatuaje depende de varios factores, como el tamaño, la cantidad de tintas a utilizar (si es a color o en negro) y de detalles, también varía dependiendo de los costos de cada estudio; por eso ten en cuenta cuánto es lo que quieres / puedes gastar, y consulta con el estudio cuánto te costaría lo que quieres antes de agendar una cita o de llegar a tatuarte directo. Ese es otro tema, a veces los artistas tienen disponibilidad hasta una semana después, así que lo mejor es siempre preguntar si quien quieres que te tatúe tiene tiempo, a veces puedes correr con suerte y se liberan espacios antes o incluso el mismo día.

5) LO BARATO SALE CARO.

Seguramente has visto tatuajes mal hechos o de muy pobre calidad. Claramente no es lo que te gustaría para tu primer tatuaje, así que revisa bien dónde te lo haces, no aceptes tan fácilmente que un(a) amigo(a) principiante te tatúe a menos de que no te importe tanto el resultado. Más vale gastar más en algo de buena calidad que pagar poco y arrepentirse por algo que además no podrás corregir tan fácil.

6) PIENSA BIEN QUÉ QUIERES TATUARTE.

Regresando a lo que mencionamos en el punto 4, siempre mantén presente que, a pesar de que ya hay algunas técnicas para –más o menos– removerlos, los tatuajes siguen siendo permanentes. Pero hey, tampoco te estreses, se trata de que tu primer tatuaje sea una buena experiencia; no importa si tiene un gran significado o simplemente te gustó el diseño, lo importante es que tenga valor para ti y te guste cómo se ve.

7) COMIENZA POR ALGO PEQUEÑO.

Los que saben recomiendan que tu primer tatuaje sea algo de tamaño pequeño, esto para que no te resulte impactante tener algo enorme a la primera, y que vayas acostumbrándote a ver distinta esa zona que antes estaba ‘virgen’. Claro que eres libre de tatuarte toda la espalda a la primera, si es lo que buscas, pero ir de a poco en cosas que no conocemos o en las que somos nuevos, siempre será más conveniente.

8) REVISA QUE EL BOCETO SEA LO QUE ESPERAS.

Vale, ya estás en el estudio, el artista afinando los últimos detalles para tatuarte. Imprime el boceto y te lo coloca en la piel para que veas cómo va a lucir: aquí es importante que estés contento(a) con cómo se ve, si está en la posición que quieres, si incluye los detalles que te gustan, cómo se vería si flexionas el brazo o la zona en donde irá, etc. Esta es la última oportunidad para que junto con el o la artista, hagas cambios en el diseño o en la zona en donde lo quieres.

9) ANTE LA DUDA, SIEMPRE PREGUNTA.

¿Recuerdas cómo los profesores siempre nos decían que ante cualquier duda siempre preguntáramos? Pues bueno, aplica para todo en la vida. Más vale levantar la mano y preguntar, que llevarnos sorpresas. Si, por ejemplo, el diseño no te gusta, o no se ve cómo esperabas, menciónalo. Si te inquieta saber sobre los cuidados, también. Cualquier cosa que cruce por tu mente, sácala y resuélvela con el staff, quienes al final son los expertos.

10) CUÍDATE.

Como decíamos en el primer punto, un tatuaje es una marca que de inicio lastima tu piel, y necesitará un tiempo para sanar, así que préstale atención al o la artista cuando te dé sus recomendaciones de after care. No uses ropa ajustada en esa zona del cuerpo, no te talles al bañar, evita que le dé el sol directamente, NO te metas a albercas ni al mar, no satures el área de pomada o crema (usa solo la suficiente y de preferencia de noche, o si es de día que tenga bloqueador solar). Verás que siguiendo las recomendaciones sanará rápido y se verá muy chingón.


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